Compartiendo-me...

- Hola...
- Hola - contesté por inercia sin alzar siquiera el rostro...
- ¿... ... ...Cómo estás? - preguntó una voz fresca, alegre...
- Eessstoooooyy... me salió la respuesta larga en un suspiro, con la garganta seca, tosca, triste...
- ¿Puedo? - susurró.
- Podes - dije sin saber que...
- ¿Sentarme? ¿Puedo? - repitió.
- Podes, sí podes, sentarte... podés... - y ya por fin levanté la mirada...
- Hola - le dije sonriendo.
- Hola - y se echó a reír...
- ¿Qué hacías? - dijo mientras acomodaba sus cosas...
- Mmm... Todo y nada... murmuré mientras seguía cada uno de sus movimientos...
- ¿Qué hacías? - volvió a preguntar - esta vez posando sus brazos sobre la mesa, de frente y casi desnudando mi alma...

... y perdí la mirada en alguna persona que entraba, en la silla de al´lao o en la vitrina llena de postres... en el reloj de la puerta, en el cuadro descuadrado o en la campanita de aviso... pero sus ojos esperaban mi respuesta... no había nada sobre la mesa, solo mi respuesta...

- Esperándote - atiné a decir... - quizá... esperándo... esperándote... no sé... - y a mi respuesta la acompañó un silencio, su sonrisa y la mía...

No supe su nombre, no le volví a ver... pero ese día entendí que existe la magia... razones muchas para vivir y un mundo incierto, loco y puto que descubrir...

Hay días en los que me confieso...
Hoy es uno de ellos...
Pero mis confesiones son confidenciales... son confidenciales...
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Confesión #1: Me gusta ir al supermercado y tomarme el tiempo para hacer compras... quizá cada quincena, cada 22 días o cuando tomo conciencia que no tengo qué comer...
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Aquel recorrido por los pasillos me hace sentir independiente, segura, fuerte y hasta me cambia la cadencia... voy sola meniándome como cual pasarela, mis tacones suenan, mi pelo se ondula y la irreverencia se me sale hasta mascando chicle...
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Pero aquellos segundos se me pasan y vuelvo a lo sencilla; de repente bajo el aire de mi pecho, pauso el andar, dejo de mascar y sin tanto alarde sigo comprando... caminando... incluso pensando cómo ahorrar... ... ...
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Confesión #2: Una vez, -no hace mucho- alguien terminó una relación conmigo y su punto final fue: "sos muy intensa y apasionada"... ... ... ... ... ... ... ... ... ... quedé en silencio y por mucho tiempo sin poder entenderlo...
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Ahora, no solo lo entiendo y lo acepto, sino que es mi frase de vida y la defiendo: "Soy intensa y apasionada"... eso significa que amo, respiro, vivo, sonrío, disfruto, bailo, quiero, comparto, pregunto, conozco, me asombro, lloro...
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Confesión #3: Estoy rodeada de mucha gente y gente linda... de todo hay... Hay personas con las que comparto y ofrezco el escenario de la vida y otras que solo aparecen en escenas....
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Pero debo confesar que cuando llego a casa y me recibe el viento, la noche, la nada... me siento sola... un té, la televisión o una amiga(o) virtual me acompañan... pero no es suficiente... por eso a veces... alquilo mi corazón...
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Y si de confesiones se trata... ... ... ... ...
... ... ... ... mmm, son muchas... ... ... ... ... ... ... mejor dejémolo en confidencial... ...
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Mi noche...

Ayer, alguien a quien quiero mucho (y sin conflicto ni compromiso me quiere igual), me vio por un rato de frente y me dijo: --Hace algún tiempo tus ojos no brillan
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Silencio...
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Después de algunos minutos me acerqué -como quien quiere evitarlo- al espejo y los estuve detallando… de un lado y del otro… serena… calma… me miré fijo a los ojos… Y después de un rato… --¿desde hace cuánto?-- le pregunté
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-Mmm, no sé… hace algún tiempo… - dijo ya sin importancia…
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Otra vez silencio…
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No me esforcé por conocer la respuesta, pero entonces en la noche, cuando la luna llena alcanzó mi ventana entendí que era hora de iluminar de nuevo mis ojos… y lloré…
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Confesión

Hacía las compras una tarde cualquiera,
andaba sin prisa y sin melancolía,
el rostro complaciendo al mundo y de vez en cuando una sonrisa...
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Pero en mi vida faltabas, notaba tu ausencia incluso frente a aquella manzana...
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Recorría los pasillos sin prisa, sin melancolía,
pero el recuerdo me quebrantaba de golpe y buscaba el cuadro nutricional de las galletas, las pastas y de alguna salsa solo para olvidarme de vos...
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Pero en el último pasillo no pude evitar que renaciera la sonrisa que guardaría en un cajón y con candado...
Estabas ahí, allá y en todos lados...
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Salí del súpermercado sin prisa y sin melancolía,
con las bolsas de las compras y vos en mi corazón.
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Y ahora... ¡ándate!...

Tembló... la tierra se estremeció de pronto anoche y de un tirón me sentó a enfrentar aquella despedida...
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Un cúmulo surtido de palabras, emociones, días, recuerdos, sentimientos y pensares se sentaron conmigo también... y esperaron pacientes a mi lado, en silencio... y sin juzgar...

Un suspiro fuerte y profundo fue el primero en acompañarme, luego una sonrisa sincera frente al espejo que me hizo sentir rico en el alma, y de verme loca riendo en la soledad liberé una carcajada desde las entrañas...

Caminé de un lado a otro sin llegar más lejos que estas cuatro paredes y de nuevo me detuve frente al espejo a contemplar el desnudo de mi cuerpo y mi escencia... no hay como verse de frente y dibujar el contorno de quien realmente se es...

Peiné con mis dedos el mechón de pelo sobre mi rostro, me di vuelta despacio para verme el culo y me paré de puntillas quizá para presenciarme toda... la sonrisa coqueta volvió a aparecer... ¡estaba lista!

El recuerdo de la despedida y lo que significa para mí no podía dar marcha atrás... estaba ahí para empezar de nuevo... Este adiós es nostalgia, son lágrimas, son recuerdos... es el agradecimiento de los días, el aprendizaje de cada vivencia... las imágenes muchas que guarda mi mente, quizá el corazón, el alma y otras la razón...

Es el listado interminable de las puertas que abrieron y aquellas que cerraron de tiro, historias, besos, facturas pendientes, listado de las compras, cumpleaños que olvidé y aquellos que no, minutos interminables, trabajo, quebrantos de salud y dolor porque duele, 12 mestruaciones agradeciendo ser mujer, mis plantas que con amor siguen creciendo y visitas de muerte que solo dejó su olor...

Contador de kilos de más y la pérdida de ellos, miedo sin saber a qué y a tantas cosas.. noticias, experiencias vividas por primera vez y otras por las que preferiría no volver a pasar, mentiras, verdades, amor, dolor... ¡que hermosa es la vida! ... ... ... ... ... (suspiro)...

Y de pronto mi cuerpo se escurre en algún sitio del sillón, mi rostro entre mis manos... y rompo en llanto...

- Y ahora... ¡ándate!... por favor andate...

(Despedida al año 2008, al cual le agradezco con mi propia vida mantenerme en pie y permitirme estar en la constante búsqueda de aquello que me haga mejor ser humano, entender mejor el estar aquí, y buscar siempre la sonrisa, la magia y los colores de la vida...)
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Luego del después…

No pretendía ser todo en su vida,
en verdad
no lo pretendía…
quizá nunca sería el momento…
pero esperé en mis labios secos sus besos,
y sus caricias en mi piel sedienta…
esperé lo que no es mío…

Y luego del después entendí cual era mi lugar,
y yo seguía, yo caminaba, yo sonreía, yo respiraba,
pero el lamento me salía del alma…
cada latido de mi corazón fue suyo…

La inocencia jugó su papel…
y yo que no entiendo nada, tapé con vendas oscuras mi ojos…
dejé que la armadura cayera mientras hacíamos el amor…
y que aquella melodía de palabras me atara desnuda contra la pared para dejarme sentir y olvidarme de lo que fue…

Más que eso…
amé…
Y hoy duele...
nuevamente duele…
Mi voz se quiebra y su nombre se vuelve piedra…

Pero si alguna lección he aprendido,

es que a nadie se le obliga a dar lo que no puede, no quiere y no tiene…
quise ganarme, (no robarme) un pedacito de ese corazón,
pero su pecho está anclado a un mar incierto y profundo que no es el mío
y yo... me sumergí sin conocer su nivel de turbulencia…

Ahora saldré a tierra firme y no alimentaré más mis ilusiones,
las semillas de baobab se siembran en corazones fértiles... para luego del después
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Canción que me acompaña - incluso con el lamento...
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Ya no soy la que fui…

Hoy en la mañana tomé entre mis manos una taza con café y de a sorbitos disfruté la rara sensación de un elixir relajante… fue todo un rito, un pasar de minutos lentos donde desfilaban pedazos de tiempo y sonrisas que nacían de mis labios y para mi…

En aquella pasarela -sin extravagancias- de mis pensamientos me encontré dando vueltas, suelta y resuelta... descubriendo plácida que ya no soy la que fui

Ligero andar, pasos seguros, miradas sutiles, cierta irreverencia, brillo en la pupila dilatada de mis ojos y yo como única espectadora de mi deslizamiento… (suspiro): ¡como he cambiado!... y me sigo revelando y me disfruto y me complazco y me agradezco ser quien soy…

Un sorbo más de café en mi boca con el que di rienda suelta a la alegría de vivir, al relajo de existir, al deseo de escribir y a permitirme la insolencia de buscar porqué reír…

Un último sorbo -volteando por completo la taza- y encuentro reflejada en el fondo una sonrisa cómplice que me repite en primer persona singular ¡como he cambiado!...

¡Ahhh! Que rico cafecito (yodito)… supo a tiempo sin estar añejo y tenía un aroma como a inspiración…
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Palabras...

Hace algunos días me escribió Rolando Riveros, un cibernauta chileno… para mí un extraño, un desconocido, pero quizá a la distancia un nuevo amigo de palabras y escritos…

Compartimos algunos comentarios y con él descubrí la narrativa del periodista uruguayo Eduardo Galeano.

Rolando me pasó el extracto IV de “Ventana sobre la palabra”, pero en mi necesidad de letras seguí buscando, encontrando, maravillándome… me pareció que su pluma es simple y eso la hace hermosa.

Comparto con ustedes algunos fragmentos de líneas.

Ventana sobre la palabra
Extracto IV

Magda Lemonnier recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En caja roja guarda las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia.
A veces ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.

Extracto IV
Javier Villafañe busca en vano la palabra que se le escapó justo cuando iba a decirla ¿Adónde se habrá ido esa palabra que tenía en la punta de la lengua?
¿Habrá algún lugar donde se juntan las palabras que no quisieron quedarse? ¿Un reino de las palabras perdidas? Las palabras que se te fueron, ¿dónde te están esperando? …

La Noche 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

La Noche 2
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.

La Noche 3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

La Noche 4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una
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El placer del bla bla bla…

De un lado a otro por la web, me encontré un artículo del reconocido psicólogo Walter Riso, ¡a este señor siempre es interesante leerlo!... (ya estaré publicando parte de sus artículos y pensamientos)…

Su escrito me pareció acertado. Como comunicadora (por nacimiento y profesión) comparto cada pensamiento de este artículo. Se los dejo para la reflexión personal… Besos.
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Conversar...
Somos hablantes por naturaleza. Nos gusta jugar con la palabra, sacarla, esconderla, enredarla, sentarnos en ella, patearla y aplastarla. Somos degustadores(as) del lenguaje, hablando nos recreamos.

Somos lingüísticos hasta por los codos y aunque practiquemos el mutismo a veces, siempre tenemos algo que decir. El lenguaje humano es invariablemente intencional, es decir, persigue un fin, hay una motivación subyacente que nos impulsa a comentar alguna cosa.

Nos gusta conversar. No importa de qué ni cómo, nos place esa doble mirada en la que podemos ser dos, sin dejar de ser uno. Todo diálogo implica complicidad, porque además de discursivo es afectivo.

No solo expresamos sonidos, sino que manifestamos ideas personales y estados internos. Conversar es el acto humano por excelencia, porque validamos al otro(a), lo(a) reconocemos como un igual que merece ser atendido(a) y escuchado(a).

Conversar es siempre de ida y vuelta o sea, no es un monólogo, ni dos monólogos recogidos, ni tres, ni un rumor o murmullo, es una construcción del “lenguaje”, donde fabricamos una realidad que nos define.

La mala noticia es que ya no conversamos. El saludo es una mueca, un mal necesario cuando ya no podemos esquivar al vecino(a). Tratamos de escapar a los encuentros, somos tan selectivos(as) que nos estamos quedando solos(as). Es que no nacimos para estar callados(as). Por eso es que el silencio enferma y deshumaniza.

La filosofía del bar, las tertulias, la polémica amistosa, la discusión creativa, todo parece haber entrado en el letargo de una falsa autonomía, que no es otra cosa que indiferencia. La filosofía de la conversación pretende vaciar la consciencia, desterrar los traumas, acariciarnos en las palabras y abrazarnos en cada enunciado.

Y no hablo del romanticismo rosa, sino de la comprensión cabal de que al hablar, al decir lo que verdaderamente pienso y siento, asumo mi vida y me responsabilizo ante ella.

Conversar es vincularse, establecer un lazo donde me relaciono no solo fonética, afectiva y conceptualmente, sino moral y éticamente. El lenguaje es un medio para herir o amar.

Volvamos a conversar, pero esta vez con más consciencia. Volvamos a revivir aquella maravillosa costumbre de secretear y desnudar el alma frente al otro(a) esperando que él o ella haga lo mismo: “Te cuento si me cuentas”.

Hablemos todo el tiempo, en la ducha, en la calle, en el cine, el los auditorios, en los escritos, en la poesía y el canto. Hablemos con Dios, (diosas), con los hombres y mujeres, las plantas, los animales y, sobre todo, conversemos con ese(a) insoportable narcisista que llevamos dentro.

Vale la pena recordar las palabras de Fernando Pessoa: “Me gusta decir, me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas”.

¡Conversemos, pues…!
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Desde mi...

Me rediseño sin pudor,
es sencillo mientras me encuentre sola
aunque el alma pierda el cálido murmullo de lo que soy...

Cada evento me convierte,
cada espacio me atrapa,
y en cada día me vuelvo a descubrir...

Soy una réplica en silencio,
una amalgama de sentimientos,
una voz que se escucha entre puntos y comas...

Desaparezco cuando me envuelvo,
me diluyo entre lo vivido...
me contradigo al darme por vencida...

Me arraigo a mis raíces y busco la firmeza de la tierra,
no estaré sola, buscaré y me encontraré con mi soledad...
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La noche me dejó con Wilson...

Salí a caminar ya sin lluvia, ya no escondo mi rostro...
Saqué cita con la noche y ella aceptó... caminé siempre lento y le conté lo que sentía, me sinceré con ella, la brisa golpeaba mi rostro como enfurecida...

La noche escuchó mi voz que se convertía y agonizaba en mi garganta... la brisa volvía a golpear... pero yo, yo... seguí hablando... tartamudeando quizá...

El frío influía en mi andar trémulo y en la voz entrecortada... el aire fresco entraba entre los hilos de mi pantalón roto que se desconcían con cada paso...

Caminaba sin sentido siguiendo mis pasos con la mirada y buscando en cada esquina una alcantarilla donde tirar lo que sentía...

Seguía... andaba... y cada esquina me desmoronaba...

Adelante... aún sin llegar al próximo drenaje visualicé de lejos a un hombre araposo que se esforzaba arrodillado por sacar algo de esa alcantarilla... apuré mi paso, llegué a él y le pregunté casi enojada “¿qué hacía?”...

No respondió... tampoco volvió su mirada...
¿Qué está haciendo? – le pregunté insistente y marcando el acento...
Silencio...

Se levantó con dificultad y siguió su camino cojeando en su despreocupado andar... lo seguí... caminé intrigada un paso detrás suyo... casi que arremedaba su ritmo... era como si tuviera que estar ahí...

Volvió su mirada un par de veces... dijo llamarse “Wilson no se qué...”... aunque oi a mucha gente llamarle “indigente”, “vagabundo”...

“¡Mmm sos una persona respetable!” - le dije - siempre estando un paso atrás - “¡te saludan de largo...!”... el sonrío irónico...

Caminamos, yo siempre atrás... Se sentó en un muro y yo hice lo mismo; dejamos colgar nuestros pies... La noche me dejó con Wilson...
Silencio inicial... sólo nos habíamos encontrado... él no me veía, no me daba la cara...

- “¡No botés más nada a la alcantarilla!”, me dijo de repente...
No me dejó recuperarme de mi asombro cuando volvió a hablar -“no lo botes, es tuyo, sale de tu adentro, te pertenece...”

Perpleja lo miré, sentía todo aquello como una burla en mi cara pero también sentía que sus palabras sólo eran para mí... Abrí mis labios para hablarle pero dijo: “y deberías tratar de no decir palabra alguna... escucha...”

Para ese momento estaba absolutamente sorprendida y continuó diciendo (aún sin mirarme): “lo que vos has dado y lo que se te quedó por dar no tiene porqué ser tirado... cada uno de tus sentimientos vale, no dejes que se vayan... son tuyos, son parte de vos... ¿no te das cuenta que es tu escencia la que estás dejando ir...?

Yo... para ese momento extraviada y confusa no dejé de mirarlo... seguía cada uno de sus movimientos y a mis ojos los cubría cierta bruma: “Llora, tranquila, sí llora... revolcáte en tus sábanas, escribí, grita si querés, enojate, reprochá, abrí tus heridas, reventá... ”

Acomodó su escurrido cuerpo y en medio de algunos movimientos sacó del bolsillo de su sucio pantalón un monton de sentimientos ahogados... ¡eran todos míos!, los reconocí a primera vista... ¡eran todos míos!...

Por primera vez me miró fijamente y entregándome aquel puño de emociones inertes, empapadas de agua me dijo: “escurre el dolor de tus sentimientos y no te sientas mal de haber amado... amar no es un error...” y dejándome en silencio se marchó...
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Traficante de emociones...

En aquel pedazo de acera húmeda me he sentado por un rato... no he podido seguir; el vaivén de la vida, los caminos que transitamos y lo que con ella pasamos me ha demandado sentarme, de otra forma no podría seguir...

Ahí sentada vi la lluvia caer, vi la corriente de agua que pasaba por la alcantarilla y entre ella algunas lágrimas perdidas...

Aquel ir de aguas también llevaba hojas secas y besos, iban palabras revueltas con sentimientos, algunas hojas de papel arruinadas, emociones, ilusiones, afecto y hasta pasión partían por el mismo drenaje...

Por horas y bajo la lluvia observé la misma corriente... decidí entender dónde iba a caer todo... clavé mi mirada en el fondo de aquella ruidosa alcantarilla y no disimulé mi asombro...

Entre el agua estancada de aquel hueco sin fondo habían rosas, cartas, lunas... entre el agua suspendían sonrisas, sueños, promesas... allí parecía desembocar lo que duele, lo que lastima, lo que termina y hiere...

Retrocedí de pronto y busqué... busqué en otras esquinas, en otros pedazos de acera húmeda... y ahí estaban... por aquí y allá amantes sin su otra parte, cada quien en su dolor.

Caminé lento y me senté al lado de quien hallé primero. Ella lloraba porque él se fue y no entendía las razones, el porqué... quise aconsejarle que no tratara de encontrar explicaciones, a veces no se puede entender, a veces sólo es lo que es... (silencio)... le entregué lo que ella había tirado por la alcantarilla...

Seguí mi andar, me senté a su lado... él, con la mirada perdida sufría porque trató de dar lo mejor, insistió, luchó, buscó a su amor, pero ella... ella de alguna forma no estaba... traté de explicarle que no podía solo, que el amor es un arte para dos y a veces las otras partes solamente no están... me fui... pero antes le entregué lo que él había botado por la alcantarilla...

Encontré a una tercer amante sola, que entre gruesas lágrimas repasaba lo vivido, recordaba cada palabra con que ella la ilusionó, los pocos minutos que vivieron juntas, cada gesto y manifestación... le aseguré que no siempre tenemos lo que deseamos, que hay que luchar por metas y sueños, pero no por ilusiones que guarda nuestro corazón... le entregué lo que había lanzado por la alcantarilla... me levanté y me fui...

Caminé muy despacio bajo el aguacero con las manos entre las bolsas y recibiendo agradecida la lluvia en el rostro, lluvia que al fin y al cabo disimulaba las lágrimas que lloraba...

Caminé por largo rato y después de algún tiempo escuché entre los charcos, un paso precipitado que trataba de alcanzarme. Di la vuelta y ella... -la última amante- venía a entregarme lo que yo había botado por la alcantarilla...

Una sonrisa significó la despedida y un agradecimiento recíproco por devolvernos aquello que no hemos perdido...

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Hoy alquilo mi corazón...

Brisa hazme tu amante y no me dejes sola... déjame libre sí, pero no me dejes sola, quédate conmigo, hoy te alquilo mi corazón...

Cuélate en mi adentro, abriga mi pecho, abrázame fuerte, quiéreme, por favor mírame, observa mi alma, recorre cada uno de mis poros, siénteme... aquieta mi alma, mi pecho, susúrrame... fluyo con vos...

Quiero ser tu amante, llena ese espacio que en las noches queda vacío, por favor abrázame, abrázame cuando haya frío, acaricia mi rostro y limpia las líneas de sal que dejan mis lágrimas...

Acaricia mi cuerpo con tu sutil y cálido movimiento, muerde mis labios, roza mi piel, cúbreme... no celes a nadie, hoy estoy con vos... ¡calla y bésame!...

Refresca mi alma, recorre mis líneas, sonríe conmigo, hablemos...

Escucha mi latidos, la ilusión que siento al tenerte aquí, la emoción traducida en mi vientre al sentirte cerca...

Protégeme... no me dejes oír lo que no merezco, no me dejes hacer lo que no debo, no me dejes seguir sola... cuídame...

Sorpréndeme con detalles: regálame un canto de aves en mi ventana, un rayo de sol directo en mi rostro, una tarde de lluvia mientras duermo, una sonrisa amena, una deliciosa carcajada... un te quiero, regálame un hermoso te quiero...

Una vez más abrázame fuerte, mímame, infla mis pulmones de vos, acompáñame, hoy te alquilo mi corazón...

Una visita al médico, mi corazón late por dos...

No suelo ir al médico... prefiero hacer siempre esfuerzos para sentirme bien... sonreír, disfrutar cada cosa que haga, dormir bien, comer sabroso... ... ... pero ayer, después de creer necesitarlo y ayudarle un poco a mi agradecido cuerpo lo hice...

Más que por mis cervicales y articulaciones, quería verificar que mi corazón siguiera ahí... en su lugar, donde debe ir... verificar que mis lágrimas no hubieran salado las heridas internas y que el silencio y sus miedos no hubieran rasgado mi adentro...

El doctor de ojos rasgados, entre otras cosas me confirmó lo que ya sabía... mi corazón late por dos... (sonreí)... aún entre lágrimas sonreí... suspiré y sonreí...

Salí de la clínica. Cervicales contracturadas, líquido en el hombro, mi ya vieja “trocanteritis”... ultrasonido para sábado, Rayos X para el martes, terapia martes y jueves, un gel e inyecciones en mi espalda... ... ... ... aún así, mi pecho no encontró alivio...

Mi corazón late por dos... dos corazones en un solo cuerpo, mi cuerpo...
Corazón que late así apasionado, así intenso... he ahí la respuesta de ser quien soy...

Ayer fui al médico y el doctor de ojos rasgados, me confirmó lo que ya sabía... mi corazón late por dos...

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Monosílaba me siento...

Amanezco y abro los ojos en silencio, despierto a mi alma ausente... silencio... busco algo que nutra mi cuerpo, siempre en silencio, me busco, trato de encontrarme en este infame silencio.

Trato de encontrar mi paz, mi seguridad, mi alegría, mis sonrisas... pero solo trato... la música que me acompaña ya es parte del silencio... silencio en mi adentro, preguntas sin respuestas, corriente de sentimientos...

Trato de buscarme en el silencio silente de mis gemidos, de mis movimientos inertes, de mis pensamientos vagos, de mis sonrisas que siempre guardo internas, de mi arte, de mis manos, de mis letras...

Me lleno de sueño, como quien quiere evitar la realidad, como quien quiere esquivar un acto... y duermo... me refugio en mis sábanas y cobijas y lágrimas y almohadas y sueños... y duermo...

Aún completamente dormida siento, sigo sintiendo, sigo viviendo... respiro aún dormida, respiro profundo y el aire cala espeso entre mis pulmones.

La noche me empapa, me inunda de sentimientos, pensamientos, palabras y letras que escapan, que se cuelan de este pecho inquieto. El frío de madrugada me acompaña, mis letras quieren salir, pero la pluma pierde fuerza y monosílaba me siento...
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Amiga... Nuestras soledades...

Amiga... Hoy recorrimos calles juntas, en silencio, con el mismo ritmo en el paso, con el mismo dolor, cada una en su propio suspenso... con la mirada en el suelo húmedo de la lluvia y de nuestras propias lágrimas...

De pronto silencio, de pronto desahogos, de pronto suspiros, de pronto palabras que salían escuetas por parte de alguna de las dos... de pronto nos reíamos de vernos la una a la otra... de pronto nuestras soledades...

Amiga... amiga... compartiste conmigo palabras sabias que se escurren de tus labios para gritar en voz baja a esa persona que decidiste querer... y que por sus injustos miedos no supo valorarte, acompañarte, responder...

¿Qué es el silencio? - Le preguntaste...
¿Un grito o un susurro?
¿Un golpe o una caricia?
¿Un no me importas... o un necesito tiempo?
¿Un no puedo... o un no quiero?
¿Qué es el silencio?...

Amiga... ¡nuestras soledades!. Seguimos caminado al compás de nuestros corazones que así limpios, sinceros, enteros, apasionados e intensos encontrarán su rincón de manifiesto.
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No se donde dejarte mientras vivo...

Me detengo por lapsos a pensar… observar… buscar… buscarte…
me detengo sin dejar de andar… no puedo…
Tiendo a sentarme cuando el paso se hace pesado, pero sólo me tomo unos minutos, la vida es hermosa y tengo que seguir…

No se donde dejarte mientras vivo, mientras sigo este caminar…
la realidad me arrebata ilusiones en medio de despertares ansiosos…
mi sonrisa asoma inerte, sobrevienen tus caricias en mi cálida soledad.

No se donde dejarte mientras vivo. Mi música interna de detiene. El aire deja de fluir. Se espesa la brisa. El cielo revienta y desahoga su llanto, mi alma está al descubierto como desnudo mi cuerpo, un sentimiento crío que fluye para vos…

No se donde dejarte mientras vivo, mientras sonrío en medio de este batallón, mientras adorno mi rostro con lágrimas y las palabras afloran y las letras que logran salir de este aprietado pecho.

No se donde dejarte mientras vivo... no se como olvidarme de lo que siento para poder seguir viviendo, no se como detener la alegría que se amalgama con la tristeza o como detener las lágrimas que hacen híbrido con mis sonrisas…

No se donde dejarte mientras vivo... no se como si ya sos parte de mi vida… ya sos mi vida…
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Ochenta y seis sonrisas

(Despedida al mes ocho).
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Agosto se fue y con él envejecí... más bien diré: ¡crecí!. Un año más no es nada pero es mucho... aprendí mil lecciones, ciento diez enseñanzas, entendí cincuenta y siete puntos de vista y convertí cuarenta y tres lágrimas en ochenta y seis sonrisas...

En agosto fluyó la brisa y brotó en mi pecho una flor, ahora crece y germina... ¿hasta dónde llegará? -me pregunto una y mil veces-... me ilusiono pensando como “principita” que será un baobab...

Agosto nueve, dieciséis, veintitrés, agosto treinta... agosto terminó pero agosto sigue en mí... finalmente un agosto feliz.

Los agostos cambian, es un juego de eventualidades, los albures siempre asoman, pero agosto dejó trazo... como los colores y texturas en su lienzo, agosto dejó trazo...

Agosto fue mi obra de arte... un collage de emociones, vivencias, experiencias, ciertamente una creación inusitada de pedazos de mi.

Despedí agosto, lo dejé ir en bus clase ejecutiva, ¡para el avión no alcanzó!... aunque no lo hubiera dejado irse por las nubes, el aterrizaje a veces puede ser forzoso.

¡Agosto te vas!, te fuiste ya... ¿acaso no pudiste detener un minuto de las horas?... ¿acaso celaste mi felicidad?... (me sonrío) ¡eso fue!... celaste de mi, de mis sonrisas y mi alegría con su piel...

Un nuevo mes asoma... será un mes maravilloso, un mes y un día después del veintiocho de agosto será veintinueve de septiembre... de alguna forma celebraré...

Te despido mes ocho... te dejo ir...
.

Quiero...

Embriagarme...
embriagarme en tus brazos quiero...
acariciar tu tierra, tu agua, tu viento, tu fuego...

Sentirte...
sentirte a mi lado quiero...
observarte libre y deseosa por tomar
este cálido vuelo...

Mirarte...
mirarte de frente por fin quiero...
observar tus telones de duelo que bajan...
y por fin caen al suelo...

Creerte...
creerte y confiar quiero...
sentir que voy caminando
con un corazón ya plácido... sereno...

Y al terminar la noche cubierta por tus brazos cálidos...
amarte...
amarte sin obstáculos quiero...
encontrar reciprocidad al ceder,
en el continuo camino al lecho...

Un café, un batido y ella...

Mil tropiezos, voces, aromas...
mil rostros colores y ella...

Mil sonidos, formas, personas...
mil palabras, sonrisas y ella...

Noche de refugio en mi misma,
oscuridad que levantó mi mirada,
noche la pusiste de frente, sin llamarla... sin buscarla...

Mil notas, cantares, latidos...
mil repeticiones, miradas y ella...

Mil preguntas... silencios... minutos...
un café, un batido y ella...