
Otra tarde más en
mi rincón del café... pero esta vez...
esta vez fue diferente...
Abrí sus puertas -al compás de la
campanita de entrada- y
me dirigí a mi rincón cálido
y oscuro con el
"meneo del súpermercado"... mis tacones
golpeando el piso, empoderada, regia
y resuelta... coqueta,
definida, tambaleando mi bolso y...
mis caderas...
Aquel personaje
de la mirada cómplice se sorprendió y le
dio seguimiento a mi
prepotente andar... Sonriente casi mimada pedí:
"un cafecito para mí"... ... ...
En la mesa
de siempre esperé, ya sin libros, ya sin papeles,
ya sin pensamientos o sentimientos
que ordenar... era yo en medio de una
maraña de vaguedades, carcajadas, alegrías,
ilusiones...
- Uuunnn caaféeee paaara míiii... uuun caaféeee para míiiii - tarareaba en mi
embriaguez de alegría, mientras esperaba...
Dispersa,
sonriente, quieta, despreocupada...
solo esperaba... esperaba...
Nueve minutos, trece, quince... ... ... veinte...
Me acerqué hasta encontrarme con
su mirada...
-
Hace veinte minutos pedí "un café para mí"... dije pausando la voz...
- Cierro a las 7 de la noche - ... ... ... ... ... ... ... ...
Un escalofrío bajó
a mi vientre, un sonrojo
cautivó mi rostro, la sorpresa de
su respuesta secó
mi garganta... ... ... las luces
desvanecieron, sillas sobre las mesas,
"un café para mí" ya escrito en el menú y mi cuerpo
trémulo de tanta espera... ... ...
... ... ... ... ... ... ... ... ...Mi despertar empezó a las
9 de mañana un 9 de marzo, con un aroma delicioso,
un beso y el
sabor del mejor café que probé...
............................................................................"un café para mí"...